Eso de hacerlo un domingo no compatibilizó con mi agenda, y lo de hacerlo el domingo anterior a la defensa oral de la monografía y el final de biología, mucho menos. La Pampa y Figeora Alcorta, para colmo, no queda precisamente a la vuelta de la esquina (otra de las tantas desventajas de residir en el pueblo), aunque de haberse hecho otro día, las distancias no hubiesen importado. La primera vez que fui a un espectáculo de ellos habré tenido alrededor de 12 años, y desde entonces me atraparon con su histrionismo y carisma arriba del escenario. Cómo bien supo decir ( o escribir) Sol Cerrini, genios les queda corto.
S.
