
Si Bin Laden decide, en algún momento, reincidir en sus prácticas terroristas y tiene ganas de hacerle un pequeño favor a la Argentina, ya tengo el lugar ideal para su próximo atentado.
Por Dios, cuánta pelotudez toda junta.
S.
Mi tema de exposición en Historia de la Cultura
Publicado por Sole en 18:20 Etiquetas: Cualquier cosaCronología salidística (para cortar con la politicidad de este blog)
Publicado por Sole en 18:13 Etiquetas: Cualquier cosa, UniversdadCuando estaba en, digamos, segundo grado de la primaria, los chicos de séptimo grado me parecían inalcanzables. Me sentía tan chiquita comparada con ellos, “los más grandes del patio”, que me repetía mentalmente “Nah, yo nunca voy a llegar ahí”. El tiempo pasó, y una vez en séptimo, todos los grados de los escalones más abajo poco me importaban comparados con los de 9º, los “adolescentes” oficiales del EGB. Cuando estaba en 9º (año vago si los hay, eso sí que era no hacer nada) sólo había tres cosas que ocupaban mi mente: las fiestas de 15 (incluida la mía), el viaje de egresados a Pto. Madryn (ser los más grandes, y todo lo que eso conllevaba) y el futuro polimodal.
Una vez en 1º año de polimodal, miraba embelesada a los de 3º, sus cantos por su viaje de egresados, guerras de espuma en el colegio, el micro que todos los sábados salía de la Shell que los llevaba a bailar a capital. Ellos eran de las viejas camadas de la EAO, los vestigios de épocas donde la EAO era un colegio “top”, que ya desde 2º año iban a bailar a capital, y no a cualquier bolichongo: a Ku, Mint, Caix, Pachá…eran días en los que esos nombres para nosotros nos transportaban a lugares de gente “grande”, que pensábamos que nunca íbamos a pisar. Tus conocidos de capital, mientras tanto, sentían lo mismo que vos, y te miraban con cara rara cuando les decías que aún sin tener 18 años, vos en provincia pasabas a cualquier lado.
Ya en tercero, organizabas fiestas con tus compañeros, te importaba poco y nada el resto del colegio (y el colegio en sí) y tenías una mezcla confusa de sentimientos: el de no querer abandonar nunca tercer año, y el de querer estar ya en la facultad.
Pasó el tiempo, Bariloche, la fiesta, el secundario, llegó el verano con amigas, donde conociste todos los bares habidos y por haber de Mar del Plata: Alem, Irigoyen, calles que conocías como la palma de tu mano, e incluso cuando te proponías no salir para aprovechar el día, levantarte temprano e ir a la playa, terminabas acostándote a las cinco de la mañana.
Y ahora, aunque la adaptación al nuevo estilo de vida sea un poco rara… está buenísimo. Seguís teniendo las mismas disyuntivas pelotudas que hace un par de años, no es que te abunden las responsabilidades, pero no podés evitar sentirte distinto a como te sentías en el secundario. No hay boliche que te parezca demasiado lejano, es una suerte de crecimiento, esos lugares que te parecían inalcanzables, son los mismos en los cuales pasas tu fines de semana, o no: conociste otros que son increíbles, y te preguntas por qué pasó tanto tiempo hasta que fueras a esos lugares.
Eventualmente, al primerizo facultativo le llega la época de abstinencia de las salidas: la de los parciales. ¿Viste eso que todo el mundo te decía que te iba a pasar en la facultad al principio, que te ibas a dejar estar con la lectura y esas cosas? Sí, efectivamente eso te pasó: dos semanas antes del primer parcial, querías darte la cabeza contra la pared, maldiciéndote por haber boludeado tanto tiempo en vez de adelantar lectura. Al mismo tiempo, pareciera que todos tus amigos se complotaran para decirte “Venite a tal fiesta, no sabés qué buena que va a estar!” y vos negándote, con la cabeza partida al medio y deseando un merecido descanso. ¿Habría acaso consuelo alguno? Ver que es sábado a la noche, y que de los 30 boludos que tenés conectados, 25 son de la facultad, en cuyos nicks se lee “estudio”, “leyendo”, etc. O bien, compararse con los de Garay (nuestros hermanos que odiamos, de alguna manera) que cursan siete materias por cuatrimestre y apenas si tienen tiempo para tener vida extra facultativa, salvo los viernes que ya son clásicos en Chic.
Tu resolución pasada la temporada de parciales: la próxima vez salgo, tenga que rendir o no. ¿Por qué? Por que caíste en la cuenta de que el año que viene cumplís veinte años. ¡Veinte! ¿Y cuánto tiempo te queda de salidas sin responsabilidades, sin novio, ni trabajo? Vos que pensabas que el secundario estaba lejano, ni pensar en la facultad…ya estás en primer año y hay cuatro parciales que te miran con fecha y hora asignada desde la agenda y se cagan de risa… Y cómo no se te va a escapar, “la puta, ya veinte…qué bueno sería volver a tener 16…pero ojo, por que con 16 no podría entrar a ninguno de los lugares a los que voy ahora, ni estaría en la facultad…” Irremediablemente, concluís que es necesario, cuasi obligatorio, aprovechar estos años de salidas al máximo, por que ésta juventud que estás viviendo no es eterna como la ideabas en el secundario.
¡Dios bendiga los 18!
S.
Como mi vida hasta fines de mes va a estar regida y estipulada no por salidas, ni actividades, sino por cantidad de páginas leídas, resúmenes terminados y temas estudiados, publico esto antes de entrar en la etapa de total decadencia blogera.
Como la mayoría de mis conocidos saben, profeso un acérrimo odio hacia el Peronismo ( de izquierda o de derecha), y pretendo fundamentar dicho desagrado hacia esta figura mediante diversos posteos con pequeñas muestras de por qué el Peronismo es una de las peores lacras que pudo haberle sucedido a este país (aunque no la única).
"Aquí están palabras que él pronunció el 25 de julio de 1949 ante delegados del Partido Peronista:
¿Quiénes son nuestros adversarios políticos? Son suficientemente conocidos: los conservadores, los radicales del comité nacional, los socialistas y los comunistas. Estas fuerzas fueron manejadas de afuera y por lo tanto no tienen vida propia ni los alienta una conciencia nacional. Tenemos derecho a dudar de su patriotismo y de su dignidad. Pero, señores, ellos perturban en lo interno y sus amos en lo externo. La acción es clara: recurren al exterior como añorando buenos tiempos, en los que nosotros éramos todavía una colonia extranjera. Pero a pesar de ello podemos afirmar que no torcerán la decisión del gobierno ni la voluntad del pueblo, que si supo vencer al señor Braden, vencerá también a sus personeros.
Para Perón, la oposición no era la expresión de puntos de vista diferentes del oficial, sino un puñado de fuerzas despreciable al las que había que destruir. En ese mismo discurso definía la política como una "lucha de voluntades contrapuestas": entonces lo primordial "es penetrar en las voluntades adversarias y doblegarlas para ponerlas al servicio de la república, aunque no quieran".
En 1947 los periódicos de la oposición fueron clausurados y comenzó la compra del sistema de radiofusión nacional por grupos económicos ligados al régimen.Los grandes diarios habían estado en contra de Perón durante la campaña electoral de 1946; algunos como La Nación o La Prensa con un tono con un cierto elitismo, otros, como Crítica o El Mundo, con una agresividad más directa. Sólo contaba con el apoyo de Democracia, El Laborista y La Época, pero también disponía de un decreto que permitía al Poder Ejecutivo la expropiación del papel de diario. No se fabricaba papel de diario en Argentina, había que importarlo, y tanto las divisas necesarias para pagarlo, como la distribución del mismo, le permitía a Perón reducir el grosor de las ediciones de los periódicos opositores y limitar su tirada. Pero el adelgazamiento de esos diarios fue sólo uno de los métodos usados por el peronismo para borrar a las voces periodísticas disidentes. La clausura también se aplicó en varios casos con diferentes pretextos."
S.
Los lunes me molestan. Gran parte de nosotros los odia porque son el amanecer inevitable de la rutina semanal culminada el día anterior. Particularmente no me molesta eso, la rutina en mi vida está lo suficientemente bien articulada y llena de pequeñas y grandes glorificaciones que impiden que se invadida por el tedio, al menos por ahora. Pero hay algo que todas las mañanas stressa lo que debiera ser un comienzo de semana más pacífico: el tránsito.
Viajo en auto o charter cuatro veces a la semana hasta Puerto Madero, y sin importar la hora a la que viaje (8.00, 8.30, 9.00, 9.30) la autopista siempre, pero siempre, es un caos.
Existen los caos organizados, mi dormitorio por ejemplo: es bastante caótico, volátil si se quiere, para un desconocido encontrar cualquier elemento en esa jungla de ropa, papeles, libros y demás sería un tarea por demás ardua, sin embargo yo sé perfectamente dónde se ubica cada cosa, y no titubeo a la hora de levantar ( o tirar por ahí) una pila enorme de papeles para encontrar, por ejemlpo, alguna dirección escrita con rápidez en un papel elegido al azar.
Éste no es el caso del tráfico. Hay varias variables no tan independientes entre sí que se conjugan para crear esas filas congestivas interminables, entre ellas: la cantidad de automóviles en la calle, unido a la insuficente infraestructura para soportarlo; los caminones; el transporte público deficiente, etc.
La cantidad de medios de transporte, tan abrumadora y sofocante cuando uno mira hacia adelante y la vista se pierde en un horizonte de automóviles, desborda las calles, autopistas, puentes. Se generan filas en torno a los pasos a nivel, se estancan las autopistas, y pasar por un peaje se convierte en una odisea.
A mi humilde entender, la creación de puentes donde hay pasos a nivel es una idea acertada, como así también me gustaría que se crearan vías alternativas para el tránsito pesado. Un 40%, sino más, del tránsito diario es pesado, consecuentemente retrasando a los automovilistas y generando problemas que no existirían de ser más ligeros los transportes que por allí circulan. El soterramiento de las vías ferroviarias no sería una mala opción tampoco, aunque claro, todas estas iniciativas demandarían tiempo (y presupuesto) y ninguna ofrece una solución inmediata, por lo que todas significan una convivencia sostenida por un tiempo con el problema.
Respecto del transporte público, es patético. Falta infraestructura, el tren se cae a pedazos y aunque el subte es una alternativa un poco más decente, en horas picos ninguna se traduce en opción de viaje, ni siquiera los colectivos. Pedirle a la gente que no utilice su medio de transporte privado para evitar congestionamientos, cuando el Estado no provee una alternativa válida, es una petición incoherente y facilista.
Este análisis, bastante generalista, sobre el transporte público, no hace más que llevar a una irremediable conclusión: la única alternativa viable, es salir de casa con más tiempo.
S.
Para cortar un poco con el blog monotemático, dejo un pequeño espacio a las frivolidades:
-Me rendí al narcisismo fotologuense: sí, tengo fotolog con la gente de la facultad, y no tengo ningún empacho en decirlo.
-El humo y el estudio hacen que este fin de semana la pase en estado claustro de mi casa, sólo por la fiel promesa de salir el que viene (por capital, obviamente, porque desde que empecé la facu estoy re cosmopolita(?)).
-Respecto al humo, iría personalmente a p*tear a los forros que prendieron fuego los pastizales. Mis ojos y garganta están en la miseria, factor que, obviamente, no contribuye al estudio de los romanos.
-Facebook es una adicción.
-Cambié la cuenta de Gmail. La antigua sigue existiendo, la nueva la cree meramente por una cuestión de imagen, y para escribir mails que sean o intenten ser serios (sin debates sobre pigna´s fest y cosas de esa calaña).
-Conjugar la facultad y mis horarios con los de mis amigos del colegio está siendo un desafío para vernos. De vez en cuando, tengo la suerte de viajar con alguno en el camino de vuelta de la facultad, pero como esto rara vez sucede, dependo de los viernes (días libres) y findes para verlos. Es raro, pasar de verlos casi todos los días de la semana a vernos 1 o 2 veces en el mismo lapso de tiempo, es en momentos así cuando bendigo el msn, el teléfono, los mensajes de texto, y el glorioso facebook, como instrumentos de un mínimo de contacto para estar al tanto de la vida del otro. Incluso veo poco y nada a un amigo que cursa en mi misma facultad, mismo edificio, sólo que un piso más abajo, por que nuestros recreos y otros horarios nunca coinciden. Además, muchos de ellos trabajan y algunos cursan a la tarde, lo que complica todavía más la ardua tarea de keeping in touch.
-Quiero ir al shopping, ¡urgente! Pasar de la comodidad del uniforme a tener que levantarte antes para decidir que ponerte es una tragedia.
-ONU's, a ver cuando nos reunimos en la casa de Cher.
-Odio a Mirtha Legrand.
S.
En la Antigua Roma, la ávidez de conquista y expansión hacia otros territorios tuvo consecuencias que repercutieron en la comunidad romana, entre ellas, el empobrecimiento de alrededor de la mitad de los habitantes de Roma. Aquellos que sufrían la pobreza, buscaban en las calles alimento y diversión, surgiendo de esta manera el concepto de "Pan y Circo" creado por los líderes romanos, que descubrieron a la vez que mantener al pueblo alimentado y divertido era un método ideal para quiénes se postulaban a las elecciones. Es innecesario que escriba la lógica del pensamiento, pero de todas formas la idea de comida + diversión= pueblo alejado de cuestiones políticas y sociales se sigue utilizando en reiteradas oportunidades en la actualidad.

Podría desperdiciar caracteres despotricando sobre como cada año se supera al anterior en golpes bajos, grasadas y un nivel por debajo de lo elemental, sobre como creo que poner a un ciego como una atracción freak disfrazándolo de "igualdad" con los demás participantes es terriblemente desagradable y, en el fondo, un poco discriminatorio, sobre como esto es en realidad una analogía poco creativa, pero: ¿hace falta que diga que Showmatch es una parte básica, aunque no única, de nuestro gran circo?
S.
